Las rupturas del tendón rotuliano son una entidad relativamente infrecuente dentro de la traumatología deportiva. Y aún más raro el caso de Ronaldo en el que ocurrió una ruptura en ambas rodillas. (derecha en el 99 y 2000 e izquierda en febrero pasado).

El tendón rotuliano está localizado en la parte anterior de la rodilla y es el encargado de transmitir las fuerzas del músculo del muslo (cuadriceps) a la tibia. Es decir, ante la ausencia de este tendón el deportista no puede estirar de manera activa la rodilla.

Esta lesión es una patología de deportistas jóvenes, ya que el 80% ocurre en menores de 40 años. La gran mayoría son unilaterales y las bilaterales suelen verse asociadas a la presencia de una enfermedad de base (donde hay debilitamiento de las fibras colágenas de los tendones).

Tradicionalmente se ha aceptado que tendón sano no se rompe y se ha encontrado que en un gran porcentaje de los deportistas que sufren este tipo de lesión, han sido infiltrados en varias oportunidades en el pasado para aliviar temporalmente un dolor. Desafortunadamente los medicamentos que se usan para las infiltraciones debilitan y degeneran los tendones, llevando posteriormente a una ruptura.

El deportista se lesiona solo, no requiere del traumatismo de un rival, y ocurre por una contracción forzada del cuadriceps que el tendón no tolera y se rompe.

Generalmente ocurren en su origen en la rotula, produciendo un dolor súbito, quedando un defecto palpable en el tendón, con rotula alta, incapacidad para extender activamente la rodilla y para caminar.

El tratamiento en todos los casos debe ser quirúrgico y se recomienda realizar el procedimiento en el menor tiempo posible. Tan importante como la cirugía es la rehabilitación, que debe empezar desde el primer día postoperatorio, y es lo que ha permitido que Ronaldo haya retornado al fútbol en el pasado.

Esperemos que en esta oportunidad ocurra lo mismo.